lunes, 22 de junio de 2015

Un trío de cráteres junto al Mar del Nectar

Una de las zonas más bonitas de la Luna y perfectamente visible cuando la Luna cumple seis días de edad es la formada por un magnífico trío de cráteres que se sitúan al oeste del Mare Nectaris (el Mar del Nectar). Los cráteres son Catharina, Cyrillus y Theophilus y son perfectamente visibles con unos prismáticos de 10x50 o con cualquier telescopio por pequeño que sea, aunque debamos obtener más aumentos si queremos resolver más detalles del relieve de los mismos. 

EOS450D + Borg 36mm - ISO 200 - 1/80s - Sevilla (Centro) - 22/06/2015

Viajemos por la Luna. Si localizamos el Mare Nectaris podremos ver un "mar" no demasiado oscuro de unos 350 kilómetros de diámetro. La edad de esta zona es de casi 4000 millones de años, es una zona vieja que puede comprobarse porque su forma circular parece difuminarse debido al alto número de impactos que ha sufrido a lo largo de todo su tiempo de vida. Poco después de la formación de este Mare parece ser que se formó el cráter Fracastorius como antesala a la formación de otros cráteres de pequeño tamaño. El cráter Fracastorius se sitúa al sur del Mare Nectaris y es una zona circular de 128 kilómetros de diámetro. Debe su nombre al médico renacentista italiano Girolamo Fracastoro, quien descubriera, allá por el siglo XVI, la sífilis y fuera el primero en hablar sobre el contagio de enfermedades.

Al noroeste del Mare Nectaris encontraremos ahora un trío de cráteres realmente precioso y muy destacado en el relieve lunar. El más antiguo de ellos y el que está más situado al Sur es el cráter Catharina. Su diámetro es de 104 kilómetros y dispone de paredes que superan los 3000 metros de altura. Por su lado Este aparece llano, todo lo contrario que su lado oeste cuya observación con un telescopio mediano revela varias colinas y cráteres. Debe su nombre a una impulsora del cristianismo, Catalina de Alejandría.

El cráter situado en el centro es el llamado Cyrillus. De tamaño similar al anterior (100 kilómetros de diámetro) y más jóven que éste. Al telescopio puede verse en su centro a tres picos el mayor de los cuales alcanza 1000 metros de altura. Las paredes más altas se encuentran en la vertiente Este. El cráter recibe el nombre en honor a Cirilo, filósofo griego del siglo V.

La formación que cierra el trío es el más septentrional: Theophilus. con sus 104 kilómetros de diámetro se iguala a los otros dos cráteres observados anteriormente. Eso sí sus paredes son más altas que las de ninguno de los dos pues llegan a los 4400 metros de altura. Tiene un pico central (en realidad son cuatro) cuya altura alcanza los 1400 metros extendiéndose toda esa zona de altas cumbres por unos 30 kilómetros de diámetro.  La observación con un telescopio de esta zona es realmente fascinante. El cráter parece aplastar a Cyrillus de lo que podemos deducir que es más jóven que este (y el más jóven de los tres). Debe su nombre al filósofo griego Teófilo quien vivió en el siglo IV.

El observar el disco lunar y viajar por su relieve llena de romanticismo al astrónomo y al interesado en la ciencia en general. Estamos observando otro mundo, un mundo sin atmósfera y sin vida pero un mundo al que le tenemos mucho aprecio. Es nuestra vecina, la Luna.