viernes, 22 de septiembre de 2017

Equinoccio


Equinoccio, palabra que procede del latín y que significa "noche igual". Hoy día 22 de septiembre, a las 20h02 en Tiempo Universal (22h02 en el horario peninsular español) tendrá lugar el equinoccio de otoño. El día tendrá, matemáticamente, la misma duración que la noche, el Sol sale exactamente por el Este y se pone exactamente por el Oeste.

Hay que hacer una matización al respecto de la igual duración del día y la noche cuando se ha indicado en el párrafo anterior matemáticamente. Debido al diámetro aparente del Sol, treinta minutos de arco, la luz solar se prolonga como mínimo un minuto en los equinoccios que sería, aproximadamente el tiempo que habría de diferencia entre que sale el limbo solar y el centro del Sol. Por otra parte la refracción atmosférica actuando como una lente, hace posible que la luz se expanda en todas las direcciones cuando el Sol aún no ha salido. Este último efecto supondría unos 3 o 4 minutos de diferencia. En España el día en el que la duración de la noche y el día es la misma es el 26 de septiembre.

Precisamente hoy, los observadores situados en el ecuador terrestre verán el Sol en el punto más alto del cielo, justo encima de sus cabezas, lo que conocemos como el cenit. Los equinoccios ocurren dos veces al año: una entre el 20 y el 21 de marzo y la otra, en otoño, entre el 22 y el 23 de septiembre. En el hemisferio norte, el equinoccio de septiembre supone el paso de la estación veraniega al otoño, mientras que en el hemisferio sur se pasa de invierno a primavera.

Como aparece en la figura, en el equinoccio, se produce la intersección del ecuador celeste y el plano de la eclíptica. En primavera el equinoccio coincide con un punto bastante importante desde el punto de vista astronómico y que se denomina Primer Punto de Aries (¡situado en Piscis!), mientras que en otoño la posición del Sol es el Primer Punto de Libra (¡situado en Virgo!). En éste último caso, el de hoy, el Sol parece pasar de la posición norte al sur del ecuador celeste y, desde el punto de vista de las coordenadas astronómicas, su declinación pasa de ser positiva a negativa. En el punto de Libra, en el equinoccio de otoño, la ascensión recta del Sol es 12 horas y la declinación 0 grados.

Para un observador situado en el ecuador celeste, el Sol describirá una trayectoria vertical desde que amanece por el Este hasta que se pone por el Oeste, alcanzando al mediodía el cenit. Desde los polos, en cambio, el Sol no se levanta sobre el horizonte. Desde cualquier otro lugar la altura a la que culminará el Sol será el resultado de restar 90º a la latitud de lugar.

Lo que si está claro es que ahora podremos disfrutar también de magníficas constelaciones con objetos astronómicos preciosos que servirán de antesala al espectacular cielo de invierno. Nada mejor para ambientarlo que disfrutar de la música que Jean Michel Jarre creara en 1978 publicada en un trabajo denominado Equinoxe.





sábado, 19 de agosto de 2017

21 de agosto:un eclipse parcial de Sol ¡por los pelos!




El próximo lunes día 21 de agosto tendrá lugar un nuevo eclipse parcial de Sol. Lamentablemente el eclipse no será visible en todos los lugares de España y en los que si que lo será la Luna oscurecerá el disco solar entre el 1 y el 15% en la península y hasta el 40% en las Islas Canarias. A todo ello hay que añadirle que su inicio se produce poco antes de la puesta de Sol, es decir con nuestra estrella muy baja sobre el horizonte oeste, apenas varios grados.

Mapa de visibilidad del eclipse

No resultan favorables las condiciones de observación y ciertamente es una pena, máxime cuando el pasado eclipse parcial de Sol de marzo de 2015 estuvo nublado en la mayor parte de España. El eclipse será visible en Norteamérica, Centroamérica y norte de Sudamérica, en el extremo noreste de Asia, y en el extremo ´ oeste de Africa y Europa, incluido España.  Como podemos ver en el gráfico, el eclipse será total en una pequeña franja de Estados Unidos. En España no será visible en lugares como Santiago de Compostela, Coruña, Murcia, Alicante, Valencia, Barcelona o Gerona ni en las Islas Baleares. Las mejores condiciones de observación, como he comentado anteriormente se darán en las Islas Canarias. A continuación se indican la hora local en la que comenzará el eclipse para algunos lugares de España y la altura del Sol en el momento del comienzo del eclipse.



Hora de incio del eclipse en algunos puntos de España

En los lugares delimitados por las líneas será visible parcialmente el eclipse de Sol

Paso de la sombra del eclipse por la Tierra


La proyección es el mejor método para observar al Sol
De cualquier forma para aquellos que puedan disfrutar de su observación hay que recordarles que BAJO NINGÚN CONCEPTO HAY QUE MIRAR AL SOL DIRECTAMENTE. Les aconsejo que accedan al post que escribí para el eclipse parcial de marzo de 2015 donde figuran las instrucciones de observación generales y los medios aconsejados para ella. 

Un eclipse de Sol no se ve todos los días aunque en esta ocasión la observación sea ¡por los pelos!.Tendremos unas muy buenas oportunidades de disfrutar de eclipses visibles en España. De hecho el próximo eclipse total de Sol será el 12 de agosto de 2026  y el 26 de enero de 2028 podremos ver uno anular. ¡¡Suerte y buenas observaciones!!


viernes, 11 de agosto de 2017

Un triángulo en una medianoche de verano



No hay nada más bonito que observar el cielo estrellado en un lugar oscuro. Si lo compartimos con quienes queremos es, además, maravilloso. A veces no es posible estar acompañado de quien deseas pero no te faltará acordarte de esa o esas personas con quien te gustaría disfrutar de lo que estas viendo. La Astronomía tiene esa virtud. No sólo es una Ciencia romántica (quizá la que más) sino que además es cautivadora y aglutina a las personas que, de cualquiera de las formas, nos dedicamos a ella. La Astronomía genera pasión.

Imagínate un lugar oscuro en cualquier noche de verano. El Sol se puso y las luces crepusculares han desaparecido. Ya has cenado, es medianoche y sales fuera de la casa, hay buena temperatura y no pierdes la ocasión de disfrutarla que luego llena el invierno. Miras arriba. Lo que ves es todo un espectáculo. Ves una banda nubosa que cruza el cielo de lado a lado. La distingues con precisión, lo sabes, es la Vía Láctea, "el camino de Santiago". Ves estrellas débiles y brillantes, algunas bastante brillantes. La Luna ya se puso (o aún no ha salido, no lo sabes) y el cielo está oscuro y sin una sola nube. Ves como las estrellas forman entre ellas distintas configuraciones y tratas de reconocer alguna constelación pero no recuerdas sus formas o no las conoces. De pronto caes en la cuenta que hay tres muy brillantes en el cielo que forman un triángulo. ¿Qué serán? ¿Forman parte de una constelación? Tienen varias estrellas alrededor que también son brillantes, una de ellas parece cortejada por dos estrellas, la otra parece formar parte de una gran cruz y, ¡qué curioso! de la más brillante de las tres parece colgarle un rectángulo. ¡Es fascinante! Te vas a la cama con la visión de ese triángulo que parece pintado en el cielo para que tu lo admires. 

A la mañana siguiente recuerdas tu observación y decides que, cuando estés tranquilo buscarás información sobre ese triángulo en el cielo. Y te sorprendes cuando encuentras que son las tres estrellas más importantes de tres constelaciones diferentes y que a ese asterismo se le conoce como "El Triángulo de Verano".



La primera persona que hizo mención de ese nombre fue un astrónomo poco conocido llamado Owald Thomas en el primer cuarto del pasado siglo XX. El Triángulo de Verano se alza alto sobre el horizonte en la medianoche de los cielos de agosto para los habitantes del hemisferio norte. Es visible hasta bien entrado noviembre y vuelve a aparecer en los momentos previos a los amaneceres primaverales en el mismo hemisferio. Está formado por tres estrellas que por orden de brillo son Vega (la más brillante), Altair y Deneb, estas tres estrellas son, respectivamente, las principales de las constelaciones de la Lira, el Águila y el Cisne. Vega y Deneb formarían la imaginaria base del triángulo y Altair el vértice opuesto. Todo ello con el fondo majestuoso que siempre ofrece la Vía Láctea

El brillo de las estrellas se mide en magnitudes. Cuanto mayor es el brillo menor es la magnitud. Así, Vega, la más brillante del triángulo es de magnitud 0, Altair brilla con magnitud  0.8 y Deneb, la más débil de las tres, lo hace con magnitud 1.2. Las estrellas más débiles que puedes ver a simple vista desde un cielo oscuro alejado de las ciudades son de magnitud 6. También existen magnitudes negativas, Venus por ejemplo tiene magnitud -4.4, la Luna, -12 y el Sol -27. Aquí puedes encontrar más información sobre el brillo de las estrellas.

Comencemos fijándonos en Vega. Es la estrella más brillante de la constelación que conocemos con el nombre de Lira. Si te fijas, Vega parece estar acompañada de un rectángulo inclinado. Los antiguos griegos se basaban en su mitología para inventar constelaciones y ponerle nombre a sus estrellas (algo que también harían los árabes siglos después). Pensaron que Vega y ese rectángulo (junto con algunas estrellas más de sus alrededores) parecía la Lira que llevaba Orfeo, uno de los Argonautas que acompañó a Jason en busca del Vellocino de Oro, y cuyo sonido dejaba extasiado a toda criatura que lo escuchase. La mitología de las constelaciones está llena de historias encantadoras pero, obviamente, no tienen nada que ver con la realidad. La realidad que muestra la Ciencia nos dice que Vega se sitúa a 25 años luz de nosotros, que es una estrella casi 40 veces más luminosa que nuestro Sol. Curiosamente fue la primera estrella fotografiada (después de nuestro Sol) hecho que consiguieron enl 17 de julio de 1850 William Bond y Jhon Adams Whiple desde Harvard. También fue la primera estrella (insisto, después de nuestro Sol) de la que obtuvimos su espectro. Y si has visto la película de ciencia ficción, "Contact" (estrenada hace ahora 20 años), Vega es la "estrella" principal del argumento.


Si viajamos ahora a la otra estrella que forma la base del triángulo nos encontraremos con Deneb. Esta estrella es la más brillante de la constelación del Cisne, una constelación que también se le conoce como Cruz del Norte por su marcada forma. No es fácil ver la forma pero los árabes le dieron el nombre de Deneb que significa "la cola del ave". Deneb es una estrella blanca realmente inmensa, es una supergigante. Está situada a más de 1400 años luz de nosotros, es decir, la luz que ves ahora partió de allí en la época de los visigodos. A pesar de la distancia la observamos como una estrella de primera magnitud siendo casi 55.000 veces más luminosa que nuestro Sol y más de 100 veces más grande. Si estuviese a la distancia del Sol llegaría hasta la órbita de la Tierra y evidentemente no existiríamos. Dentro de unos 10.000 años Deneb estará muy cerquita del polo norte, a una distancia equivalente a 14 Lunas llenas del polo cardinal.

Y finalizamos nuestro viaje por el triángulo de verano con la estrella Altair, la más brillante de la constelación del Águila y la más cercana a nuestro Sol de las tres, se sitúa "tan solo" 16 años luz de distancia. Es unas 11 veces más luminosa que nuestro Sol y se caracteriza por rotar muy rápidamente, en seis horas y media realiza un giro completo, en el tiempo que la Tierra da una vuelta asímisma, Altair casi da cuatro. Parece asombroso que todos estas inmensas esferas de gas caliente y con violentos movimientos resulten realmente preciosas en nuestro cielo estrellado. ¡Pero es así!


Ya aprendiste que era ese bonito triángulo que observaste la pasada medianoche. Desde ese lugar oscuro has reconocido las constelaciones a las que pertenecen las estrellas que lo componen. Es reconfortante aprender y más aún del firmamento. Aunque cuando regreses de esa bonito lugar donde el cielo es oscuro, las estrellas parecerán haberse perdido por la contaminación lumínica de tu ciudad, te asomarás a la ventana de casa y mirarás hacia lo más alto del cielo esta otra medianoche de verano. Y ahí estará el triángulo de verano, tu triángulo. Apenas verás la mayoría de las estrellas de cada constelación pero sí tu triángulo. El que te abrió las puertas a profundizar en los secretos del Cosmos y te enamoró de la Astronomía para siempre en una medianoche cualquiera del verano.



martes, 8 de agosto de 2017

Perseidas 2017: Una lluvia que "calará" poco este año.


Si hay alguna actividad astronómica que no pasa desapercibida en cualquier verano esa es la lluvia de estrellas fugaces conocidas con el nombre de las Perseidas. Para este año la Luna en Cuarto Menguante dificultará las observaciones, no obstante, desde un cielo oscuro podremos ver algunos de los meteoros más brillantes que aparezcan. Según la International Meteor Organization  el máximo está previsto para este año 2017 entre las 14hTU del día 12 de agosto y las 02h30TU del domingo 13 (dos horas más tarde para el horario peninsular español). Conviene recordar que los meteoros pertenecientes a las Perseídas se observan de manera más acusada desde varios antes y después del máximo.En cuanto al número de meteoros por hora, a pesar de lo que suele decirse en muchos medios de comunicación (con cierto tono sensacionalista) en unas condiciones muy buenas de cielo y sin que la Luna molestara suelen detectarse unos 100 meteoros por hora en promedio, aunque el pasado año esta cifra se sobrepasó. También los bólidos (meteoros muy brillantes) se hacen presentes en estos días y suelen ser llamativos para el observador por su alto brillo. La Luna aparecerá en la medianoche del 12 al 13 de agosto iluminada un 70 por ciento lo que mermará bastante la oscuridad del cielo nocturno y por ende la observación de los meteoros no brillantes.

LAS PERSEIDAS

La lluvia de meteoros de las Perseidas está relacionada con el cometa 1862 III conocido también como 109/P Swift Tuttle. Cuando este cometa pasa por las cercanías del Sol su superficie se activa merced a la acción del viento solar, quien logra que se desprendan gases y partículas del cometa que suelen quedarse en una zona del espacio como si de un recuerdo del paso del cometa se tratara. Esa acumulación de polvo gira también alrededor del Sol a modo de nube formando lo que se llama un enjambre de meteoros.

La Tierra, a lo largo de su traslación anual alrededor del Sol, cruza en ocasiones esos enjambres de meteoros, residuos de material cometario, interaccionando con ellos y produciéndose lo que conocemos como lluvia de meteoros o lluvia de estrellas fugaces. Cuando uno de estos residuos de polvo (del tamaño de un grano de arena) toma contacto con la atmósfera terrestre la partícula produce un destello luminoso conocido como meteoro. Este fenómeno se produce a unos 100 kilómetros de altura, pero a veces las partículas son mayores y logran alcanzar la superficie terrestre en cuyo caso reciben el nombre de meteoritos.

Estas zonas de partículas que la Tierra cruza tienen su contrapartida en la esfera celeste. Así, en el caso de las Perseidas, cuando nuestro planeta atraviesa la zona residual dejada por el cometa Swift Tuttle los meteoros parecen salir de una zona situada entre las constelaciones de Perseo y Casiopea, esa zona es lo que se conoce como radiante. Cuando un radiante está en la constelación de León, por ejemplo, la lluvia originada por el mismo recibirá el nombre de Leónidas; otro situado en Géminis originará las Gemínidas y así de manera general.

Existe un parámetro que define la actividad de una lluvia de meteoros, es el conocido como THZTasa Horaria Zenital. Se trata del número de meteoros por hora que podría observarse en unas condiciones óptimas de cielo y con el radiante en el cenit. Normalmente se da el número de meteoros por hora para hacernos una idea de la actividad de la lluvia, dicho número abreviado como THZE es en el caso de las Perseidas de unos 100-120 meteoros por hora. Obviamente ese número variará -y mucho- si observamos desde el centro de una ciudad contaminada o desde la cima de una alta montaña. El pasado año 2016, se alcanzaron casi 200 meteoros por hora.


LA OBSERVACIÓN

Aunque el máximo se da la noche del 12 al 13 de agosto, los cuatro días previos y posteriores también suelen resultar muy interesantes como hemos mencionado en la entrada de este post Es más durante esos días también podremos observar la presencia de bólidos los cuales son unos meteoros muy brillantes y más consistentes físicamente. Partiendo del análisis de las observaciones de anteriores años, el máximo este año se daría, como hemos indicado, el 12 de agosto entre las 14:00 y las 02:30 horas del día 13 en Tiempo Universal (dos horas más para la península Ibérica y una más para las Islas Canarias). No obstante desde la medianoche podremos comenzar a realizar observaciones de interés. 

La primera recomendación de todas es ir con ilusión a un lugar que sea oscuro. De lo contrario perderemos muchísimo de lo que puede dar de sí esta lluvia. La segunda es proveerse de abrigo y de comida porque la noche puede ser larga y las condiciones ambientales y fisiológicas variarán. La tercera, y no menos importante, es poner nuestro reloj en hora desde la tarde antes coincidente con alguna emisora de radio o a través de alguna web que nos lo permita. Yo aconsejo las señales horarias indicadas por Radio Nacional de España o las ofrecidas por alguna web como las del Observatorio Naval de los Estados Unidos. La última recomendación es situar el radiante en el cielo. En la siguiente imagen, procedente de la International Meteor Organization todo un referente mundial en el estudio de meteoros, podremos ver como se va desplazando a lo largo de todo el período de observación de las Perseidas.

Desplazamiento del radiante de las Perseidas (IMO)

Pues bien, ya tenemos localizado el radiante en el cielo. Ahora seleccionaremos una zona situada a unos treinta grados del radiante, lugar desde donde parecen provenir los meteoros y como mínimo a una distancia igual de altura sobre el horizonte. (Para recordar como medir ángulos en el cielo podemos visitar esta entrada). Los meteoros que parezcan provenir del radiante serán perseidas y los denominaremos PER, los que no, les llamaremos esporádicos (SPO). Muchos observadores se centran en la constelación de Pegaso o de Cefeo para la observación de esta lluvia, personalmente, lo haré en la segunda.

Simulación del radiante de las Perseidas con Stellarium
Se trata de contar el número de meteoros que observemos. Para ello observaremos la zona del cielo a intervalos de 5 minutos. Registraremos el meteoro indicando la magnitud del meteoro en una libreta o, mejor aún, en una grabadora. 

Pero antes de todo eso tendremos que saber la magnitud límite que podremos observar en el cielo que tenemos, la cobertura nubosa y por supuesto el centro de visión que hemos elegido, en el caso del ejemplo Pegaso o Cefeo. Pero, ¿cómo se hace todo eso?




- MALE

MALE es el acrónimo de Areas de Magnitud Límite Estelar. Se trata de zonas determinadas que nos permiten conocer la magnitud más débil de las estrellas que podemos observar en el cielo. Es fundamental el conocimiento de MALE si queremos hacer un trabajo serio. Esta estimación la realizaremos al comienzo de la noche de observación.

Seleccionaremos una carta de la zona del cielo que vamos a observar de las ofrecidas por la International Meteor Organization y que componen el Atlas Brno, aquí. En dicho enlace veremos fotos en jpg y que también cartas que pueden descargarse en pdf. Vamos a tomar como ejemplo la zona de Cefeo que se corresponde con la carta 7 y que triangula la zona entre las estrellas Alfa, Beta y Delta de Cefeo:



Contaremos ahora las estrellas que podremos ver dentro de ese triángulo y le sumamos las tres más brillantes que lo componen. Podemos repetir esta operación varias veces y hacer la media.  Por ejemplo, si hemos observado 13 estrellas en la tabla, anotaremos "Triángulo 7, 13 estrellas" Al día siguiente podremos comprobar en las tablas que siguen en esa página la magnitud límite estelar que hemos podido observar será 5.95 lo cual no está nada mal si prestamos atención al hecho de que las estrellas más débiles que podemos observar a simple vista son de la sexta magnitud.


No hay que ceñirse a un solo triángulo, es conveniente iniciar la noche con la estimación del MALE en varios triángulos para tomar una medida más exacta y científica. Siguiendo con los ejemplos de zonas de observación dados anteriormente, la carta 6 equivaldría a la zona de Pegaso.

- Cobertura Nubosa

La estimación de la cobertura nubosa del cielo consiste en saber el porcentaje de cielo que está cubierto de nubes. Personalmente empleo el método de las octas. Es decir, divido el cielo en ocho partes y calculo cuantas partes -entre ocho- estan cubiertas. Así, si estimo dos octas, el cielo estará cubierto un 25%, si lo está cuatro octas un 50%, etc. 

- El Centro de Visión

Para la zona de observación indicaremos alguna estrella de referencia o algún triángulo como el de Cefeo o el de Pegaso, o si queremos elegir alguna zona del Cisne. Solo se trata de hacer referencia a la zona. Recordemos que tiene que estar alejado unos treinta grados del radiante y una distancia igual o superior a la altura sobre el horizonte.

Ya está ahora tenemos determinados los parámetros básicos al inicio de la observación. Continuemos.

¡A CONTAR PERSEIDAS!

Ya estamos listos. Ahora vamos a ponernos cómodos, dirigir nuestra vista al centro de visión que hemos elegido y a intervalos de cinco minutos iremos anotando,o mejor, grabando los meteoros que vemos. Insisto, si se ve un meteoro procedente de la zona del radiante indicaremos PER de Perseidas, de lo contrario (o ante la duda) SPO de esporádico. 

La magnitud del meteoro la podremos comparar con alguna estrella brillante del cielo que pueda servirnos de guía, si no sabemos su magnitud en ese momento, ya la consultaremos a la mañana siguiente, lo importante es la referencia. No es necesario afinar mucho con decimales, podemos hacer un cálculo de media en media magnitud a la hora de elegir las estrellas. Por ejemplo:




VEGA - (Alfa Lyrae) - 0.0; 
CAPELLA - (Alfa Aurigae) - 0.7; 
ALTAIR - (Alfa Aquilae) - 0.8; 
DENEB - (Alfa Cygni) - 1.2; 
Beta Tauri - 1.7; 
Alpha Persei - 1.8; 
Alpha Arietis - 2.0; 
Alpha Cassiopeiae, - 2.3; 
Alpha Cephei - 2.4
Alpha Pegasii - 2.5

Podemos conseguir más estrellas de referencia en la red o en cualquier libro básico de Astronomía como los que expongo aquí

Si no tenemos experiencia no es necesario indicar la magnitud pero sí cuántos meteoros hemos observados y la estimación de la MALE y de la cobertura nubosa. También indicaremos si el paso del meteoro deja un rastro nebuloso que conocemos como estela. Todo eso en cinco minutos, anotaremos el tiempo, descansaremos y vuelta a empezar. Son importantes los períodos de descanso pues afrontaremos un nuevo período de observación con mejor intensidad.

Podremos estar así dos o tres horas o toda la noche pero ¿qué hacemos con nuestras observaciones? Pues en primer lugar no abandonarlas. Si hemos tenido en cuenta el valor de la MALE, la cobertura nubosa, el centro de visión y hemos contado el número de meteoros en los períodos de observación que hemos establecido, ya tenemos el trabajo bien hecho. Si además hemos perfilado nuestras observaciones incluyendo la magnitud o si era visible o no estela en ellos, mucho mejor. Os sugiero que entreguéis vuestras observaciones a la IMO referida antes y entrar en este enlace o también que os pongáis en contacto con SOMYCE una entidad española realmente buena dedicada al estudio de los meteoros y cometas que he seguido durante toda mi afición desde su creación y que me transmite la máxima seriedad. 


FOTOGRAFIAR PERSEIDAS

Pues tampoco es mala idea fotografiar perseídas. Se puede usar cualquier cámara digital reflex que disponga de posición B y al menos permita disparar con una ISO800 o superior. Lo idóneo son exposiciones de 15-20 segundos a ISO1600, incluso aumentar el tiempo de exposición si podemos disfrutar de un buen cielo.

Es aconsejable usar un objetivo que de el mayor campo posible y con la menor focal posible. Por ejemplo un objetivo básico de 50mm a 2.8 dará buenos resultados. Cuánto menor sea la focal mejores resultados obtendremos.  Podemos hacer un buen seguimiento de la lluvia si dejamos a la cámara fotografiar continuamente. Aunque requeriremos una buena batería cargada y algunas tarjetas de memoria. Es siempre aconsejable fotografiar en el formato de archivo RAW  si no podemos, al menos en JPG a la máxima resolución. Luego podremos usar el programa Startrails para superponer las imágenes y hacer preciosas y útiles composiciones de nuestra noche de seguimiento.







NOTA FINAL

En esta entrada se han dado los aspectos básicos para que la observación contenga utilidad científica. No debemos dejar la oportunidad de colaborar. No creamos que todo está descubierto, nuestra afición puede ayudar a conocer más una lluvia de meteoros que necesita ser estudiada. Su estudio, de hecho, ha sido más intenso desde la década de lo setenta del pasado siglo XX. Pero si no quieres participar tan "activamente", no importa, disfruta del cielo, de los buenos momentos que te dará y de la ilusión que genera su observación, y si quieres, te animo a que compartamos tus impresiones, observaciones o fotografías en este blog. El cielo te muestra el espectáculo, ¡disfrútalo!

viernes, 4 de agosto de 2017

Un paseo alrededor de Antares.

La magnífica zona del cielo ocupada por Antares en el Escorpión


El siempre agradable cielo de verano nos permite contemplar multitud de objetos con bastante tranquilidad. El firmamento nos ofrece constelaciones realmente preciosas en esta época del año que, al recorrerlas, nos dejan una sensación de placidez. Una de ellas es la constelación de Scorpio (El Escorpión). Su característica forma, muy similar a la del arácnido, esconde algunos rincones dignos de ser observados con unos simples prismáticos. Su estrella principal, Antares, ("Anti-Marte") ya destaca por su particularidad pero sus alrededores no dejan de ser menos interesantes. En este post, daremos un breve paseo alrededor de Antares. y te animo a hacerlo con unos pristmáticos en una de estas cálidas noches veraniegas.



ANTARES

Antares. Su nombre proviene de Anti Ares y hace referencia al "rival de Marte" por su color y brillo y porque tanto la estrella como el planeta se encuentran en el cielo cada dos años aproximadamente. Se conoce que los egipcios la tuvieron muy en cuenta a la hora de construir sus templos estando, algunos de ellos, preparados para que la luz de esta supergigante roja pudiera verse desde ellos.

Es visible desde ciudades con mucha polución con un color anaranjado centrando la constelación del Escorpión. Brilla como una estrella de primera magnitud pero realmente su brillo es variable en tres décimas (de la 0.9 a la 1.2), hecho en ocasiones se ha mostrado más débil que estos tiempos como ya se publicó en este post del blog. Es una estrella casi 900 veces mayor que el Sol (en nuestro Sistema Solar sobrepasaría la órbita de Júpiter), con 15 veces su masa y 10000 veces más luminosa. Se encuentra situada a unos 550 años luz de nosotros. Es posible que un futuro lejano Antares explote como una supernova.

Antares y Marte



CÚMULOS GLOBULARES EN LOS ALREDEDORES DE ANTARES

Tomemos ahora unos prismáticos o un pequeño telescopio y demos un paseo por sus alrededores. Podremos observar tres cúmulos globulares, dos de ellos muy asequibles y el tercero puede convertirse en un reto para ser observarlo con pequeño instrumental. Se tratan de los cúmulos M4, M80 y el más débil del trío, NGC 6144.

Pero, ¿qué es un cúmulo globular? A grandes rasgos es una concentración esférica de cientos de miles de estrellas en la parte final de sus vidas que se encuentran unidas entre sí gravitacionalmente y que orbitan en torno a las galaxias.Detallemos, uno por uno, los tres cúmulos globulares que queremos observar en las cercanías de la estrella Antares.

Carta de Localización de los tres cúmulos globulares


M4


Zona del cielo de Antars, M4, a la izquierda de Antares y NGC 6144 arriba de la estrella


Comencemos con el cúmulo más brillante de la zona. M4 fue inicialmente observado con detenimiento por el francés Chéseaux en 1746 y 18 años después lo incorporó Messier a su romántico catálogo. También recibe la designación de NGC 6121. Se sitúa a un grado y medio al "sureste" de Antares. Brilla con magnitud 5.6 y en cielos realmente oscuros pueden verse a simple vista. Yo lo he conseguido ver sin ayuda instrumental en ocasiones. Aunque su tamaño (35´de arco) lo hace casi tan grande como el de la Luna Llena con nuestro instrumental lo veremos más reducido pero, aún así, es un objeto de cielo profundo destacado.

Cuando lo observas con unos prismáticos o un pequeño telescopio se distingue como una mancha borrosa sin detalles alguno y con cierto aspecto amarillento, pero si usas un telescopio de mayor diámetro se pueden distinguir estrellas individuales pertenecientes al cúmulo de magnitudes 11 y 12. De hecho M4 fue de los primeros cúmulos en distinguirse estrellas pertenecientes a él. La luz que observas de él partió hace más de 7000 años, cuando la agricultura empezaba a asentares en los valles del río Eúfrates.

Merece la pena observarlo porque no tiene pérdida, siendo visible desde cielos urbanos sin excesiva contaminación.



M80

M80 fotografiado desde el centro de la ciudad de Sevilla


El siguiente cúmulo globular tiene magnitud 7.2 y se sitúa a 33000 años luz de nuestro Sol. Fue descubierto por Charles Messier en 1781 (incluido en su catálogo con el número 80) y tiene un diámetro de unos 95 años luz. Se puede observar a unos cuatro y grado y medio al "noreste" de Antares. Es un cúmulo globular con alta densidad de estrellas que también recibe la designación de NGC 6093. Una de ellas se convirtió en nova en 1860 llegando a alcanzar la magnitud 7.0 Para su observación se requiere de unos prismáticos medianos o mejor aún, un pequeño telescopio, pero no es complicado verlo a pesar de no ser demasiado grande, ocupa unos 9 minutos de arco en fotografías.

Se sitúa a mitad de camino entre Antares y Graffias (Beta Scorpii), en concreto a casi cuatro grados y medio al noroeste de Antares. Nos podrá parecer un cúmulo globular pequeñito en comparación con M4 pero, pese a su tamaño, es un objeto brillante. Su núcleo es muy denso y luminoso, siendo la diferencia de luz entre el centro del cúmulo y el borde (lo que se conoce como gradiente luminoso) muy acusada. Este efecto puede verse usando un telescopio pequeño (de 80mm en adelante) y con medianos aumentos. El núcleo resulta muy brillante debido a la gran cercanía de las estrellas que lo componen. En este cúmulo se han observado dos novas. Una de ellas, en 1860, la llamada T Scorpii, alcanzó la magnitud 7.0 (más brillante que todo el cúmulo) y pudo ser observada durante casi un año.


NGC 6144

Situado a medio grado de Antares, el tercer cúmulo globular que vamos a observar es el más débil y pequeño de todos. Su magnitud es 9.6 y su diámetro no llega a dos minutos de arco. Esto supone que, aquí si, deberemos usar un telescopio. Aconsejaría uno de 80 mm de diámetro al menos para detectarlo y diámetros mayores para observarlo con detalle. Este cúmulo también se encuentra a una distancia "similar" al anterior, en torno a 30.000 años luz de nosotros y su diámetro es de unos 70 años luz. El observarlo con medios modestos es un reto no imposible y además, una vez que se consigue nos llenará de gratitud. Puede verse como una pequeña manchita casi estelar.

Zona ampliada de M4 y NGC 6144 en la parte superior de la fotografía


La constelación del Escorpión nos ofrece muchos objetos de interés que iremos tratando poco a poco en este blog pero no dejemos pasar la oportunidad de observarla en esos días de vacaciones en los que podamos disfrutar de un cielo limpio. ¡Nos sorprenderá!


sábado, 6 de mayo de 2017

7 de mayo: la Luna y Júpiter, una bonita pareja.

ACTUALIZACIÓN

Presente aquí un par de fotografías realizadas en la noche del 7 de mayo. Las fotografías fueron realizadas con una cámara Canon EOS70D acopladas a un refractor Borg de 36mm.

La Luna y Júpiter y detalle de sus satélites - ISO800 - 1/800 segundos

Los satélites de Júpiter bajo la fulgurante luz de una Luna casi llena (ISO800 - 0.4 segundos)



-- Texto de la entrada original --

Aspecto general de la bonita pareja entre la Luna y Júpiter

En la noche del próximo domingo 7 de mayo, podremos observar a la Luna y Júpiter bien cercanos en el cielo. La Luna estará iluminada un noventa y dos por ciento, casi Llena, y estará separada del  planeta Júpiter algo menos que un grado y medio de campo en la constelación de Virgo. Su separación será equivalente a tres veces el diámetro de la Luna Llena. 

La Luna y Júpiter en la constelación de Virgo. La estrella cercana a ellos es Spica


Aunque la fotografía será algo costosa por el brillo lunar, es una excelente oportunidad para distinguir al planeta Júpiter para aquellas personas que nunca hayan tenido la oportunidad de observarlo más aún cuando no se requiere más que nuestros propios ojos para conseguirlo.


Configuración de los satélites de Júpiter para la noche del 7 de mayo

Pero si tenemos a mano unos prismáticos o un pequeño telescopio, además de poder observar los accidentes lunares (como el impresionante cráter Aristarco del que ya se habló en esta entrada) podremos observar los satélites de Júpiter perfectamente dispuesto para nuestro deleite tal y como se muestra en la imagen superior.

Situación del cráter Aristarco, un faro en el disco lunar

No dejemos de observar estos dos cuerpos celestes juntos en el cielo, si ya de por si son bellos, aún más haciendo pareja.



viernes, 5 de mayo de 2017

Los Satélites de Júpiter

Los Satélites de Júpiter

Sidereus Nuncius
He aquí el séptimo día de enero del presente año de mil seiscientos diez, a la hora primera de la consiguiente noche, mientras contemplaba con el anteojo los astros celestes, apareció Júpiter. Disponiendo entonces de un instrumento sobremanera excelente Disponiendo entonces de un instrumento sobremanera excelente, percibí (cosa que antes no me había acontecido en absoluto por la debilidad del otro aparato) que lo acompañaban tres estrellitas, pequeñas sí, aunque en verdad clarísimas; las cuales, por más que considerase que eran del número de las fijas, me produjeron cierta admiración por cuanto que aparecían dispuestas exactamente en una línea recta paralela a la Eclíptica, así como más brillantes que las otras de magnitud pareja. Su disposición mutua y respecto a Júpiter era:

Oriente * * O * Occidente






Esta fue la primera observación de los satélites del planeta Júpiter. Fue realizada por Galileo Galilei el 7 de enero de 1610 y la he reproducido de su libro Sidereus Nuncius: El Mensajero Sideral. 

Cualquier aficionado con un pequeño telescopio puede seguir la evolución de los movimientos de los satélites alrededor del planeta gigante. Pero también podemos observar unos curiosos fenómenos que, sin duda, nos fascinarán.


LOS CUATRO SATÉLITES "GALILEANOS"

Si no fuera por la cercanía al planeta Júpiter, los satélites serían visibles a simple vista desde un lugar apartado de la contaminación lumínica, pero el resplandor del gigante gaseoso lo impide. Sus diámetros aparentes no llegan, en el mejor de los casos, a los 2 segundos de arco por lo que la posibilidad de observarlos como discos se alcanza con telescopio de al menos 20 centímetros de diámetro. Lo que si es posible es observarlos puntual y cómodamente con cualquier instrumento y por supuesto desde la ciudad. Veamos algunos datos básicos sobre los cuatro satélites principales de Júpiter que nos pueden guiar en la observación. El número romano entre paréntesis es el orden que tiene los satélites con respecto a su propia cercanía al planeta y será usado en las efemérides que luego explicaremos. Por su parte la máxima elongación está referida a diámetros de Júpiter, así, Io no se distancia más allá de tres diámetros de Júpiter, ya sea al Este o al Oeste.



El satélite Ganímedes es el más grande de los satélites del Sistema Solar. Con sus 5300 kilómetros supera incluso el tamaño del planeta Mercurio.


LOS FENÓMENOS CLÁSICOS

Los movimientos de los satélites de Júpiter a lo largo de sus órbitas generan una serie de fenómenos celestes dignos de ser observados y estudiados. Aquellos en los que intervienen los satélites con el planeta son denominados Fenómenos Clásicos y los que se suceden entre los satélites entre sí, Fenómenos Mutuos. Realmente los más interesantes hoy en día y que aún siguen requiriendo observaciones son los segundos, pero la observación de los Fenómenos Clásicos no está exenta de interés y por supuesto de belleza. En éste caso son los que vamos a tratar.

Los Fenómenos Clásicos son cuatro:

1.- Ocultaciones de los satélites por parte del planeta Júpiter. Para un observador situado en el punto T1 de la figura inferior, el satélite S1 no aparece visible estando ocultado al interponerse Júpiter en la línea de visión del observador.

2.- Eclipse de los satélites por parte de la sombra de Júpiter. El observador, situado en T2 no puede observar al satélite S2 pues éste se haya inmerso en la sombra proyectada por Júpiter.

3.- Tránsito de los satélites por delante del disco del planeta. En éste caso un observador que observa desde el punto T3 observa como el satélite S3 pasa por delante del disco del planeta.

4.- Tránsito de la sombra del satélite por delante del disco del planeta. En éste caso el observador observa como la sombra creada por la luz del Sol se proyecta sobre el disco de Júpiter.


Configuración de los Fenómenos Clásicos de Júpiter (Diagrama, GEA)

De estos cuatro fenómenos el que es más asequible para la observación con instrumentos modestos es el segundo: el eclipse de los satélites por la sombra del planeta. Esto se debe a que las ocultaciones y los tránsitos ocurren muy cerca del limbo iluminado del planeta. Históricamente el astrónomo danes Ole Romer determinó la primera medida de la velocidad de la luz en 1676 usando los eclipses del satélite Io por parte de la sombra de Júpiter.


EFEMÉRIDES DE LOS FENÓMENOS CLÁSICOS

Se presentan aquí todas las efemérides de los fenómenos clásicos de los satélites de Júpiter facilitadas por el Observatorio de Paris y recogidas por la revista Sky & Telescope. Las horas están expresadas en Tiempo Universal, esto es, para obtener la hora local en la Península Ibérica hay que añadirle una hora en invierno y dos en verano; y ninguna hora y una hora si observamos desde las Islas Canarias. Las efemérides aparecen en inglés pero son de fácil comprensión. De cualquier forma solo tenemos que tener en cuenta las siguiente leyenda:



Por ejemplo, el 9 de mayo a las 21:40 TU (Tiempo Universal) o sea a las 23:40 horas locales en el horario actual, aparece la leyenda "III.Oc.D" que significaría que el satélite III, Ganímedes, desaparece, iniciándose así una ocultación detrás del planeta Júpiter. Unas horas más tarde, a las 23:58 TU o 01:58 horas locales ya de la madrugada del día 10, tenemos la inscripción "III.Oc.R" que significaría que el satélite III, Ganímedes, reaparece de un eclipse provocado por la sombra de Júpiter.



OBSERVACIÓN DE LOS ECLIPSES

Es interesante que tengamos un reloj sincronizado con unas señales horarias fieles, en el caso de Radio Nacional de España suele ser así, pero podemos hacerlo también a través de internet sincronizando el reloj de nuestro ordenador con el del USNO (United States Naval Observatory), en éste enlace. Pues bien una vez que tenemos nuestros relojes en hora, (aconsejo el uso de un cronómetro) procederemos a observar el fenómeno unos seis o siete minutos antes de lo señalado por las efemérides. 

Inicialmente observaremos al satélite sin problemas, mostrando su brillo habitual para después desaparecer paulatinamente. En ese momento en el que dejamos de observarlo detendremos el cronómetro o anotaremos la hora con un precisión de 1 segundo. En las reapariciones, lo aconsejable es saber por qué parte de al lado del disco de Júpiter aparecerá el satélite (ojo, no del disco). Yo aconsejo hacer la simulación con algunos programas como por ejemplo el ya citado aquí, Stellarium. De ésta forma estaremos atentos a percibir la primera luz del satélite y ese será el momento en el que deberemos obtener la hora.

Durante los años 80 y 90 muchos aficionados observamos este tipo de fenómenos, realizando millares y millares de observaciones  en todo el mundo que ayudaron a construir unas efemérides que han ayudado a comprender mejor todos los movimientos del sistema joviano de cara las misiones espaciales que posteriormente se enviaron. A comienzos del próximo otoño volveremos a centrarnos en los satélites de Júpiter, ésta vez para tratar los fenómenos mútuos. Pero hasta entonces la danza de los satélites de Júpiter y sus fenómenos clásicos es un espectáculo que ningún aficionado debe perderse. 

jueves, 20 de abril de 2017

Hale Bopp: 20 años de un gran cometa

El cometa Hale-Bopp fotografiado el 7 de abril de 1997



Hace 20 años de esta fotografía. Se trata del Cometa Hale-Bopp que alcanzó su máxima aproximación al Sol en abril de 1997. Durante los meses previos había brillado bastante, fue fácilmente observable por los habitantes del hemisferio norte y su observación no pasaba desapercibida desde los ya contaminados cielos de una ciudad como Sevilla. Las dos colas que pueden apreciarse en la foto también eran notablemente visibles. Muy extensas, unas 40 veces el diámetro de la Luna Llena. 

He visto en mis observaciones que, en la fecha de la fotografía, bajo la constelación de Perseo, la magnitud que le estimé fue de 0. ¡Tan brillante como la estrella Vega! La cola de polvo, la más brillante se la medí visualmente ocupando 12 grados y algo menos la de gas (9 grados).

Aún recuerdo ese cometa que fue el posterior al magnífico Hyakutake del año 1996. Y aún recuerdo esa fantástica sensación de quedarme admirando los cielos que sigo teniendo intacta desde mucho antes que hiciera esa fotografía.

jueves, 6 de abril de 2017

Friedrich Argelander y el brillo de las estrellas



Cuando me inicié en la Astronomía empezaron a interesarme un tipo de estrellas cuyo brillo cambiaba con respecto al tiempo. Este tipo de estrellas, que me siguen fascinando y las sigo observando, se denominan estrellas variables. Por entonces, lo más fascinante para un joven de 16 años es que podía medir el brillo de las estrellas con un método fácil y que, además, me permitía contribuir activamente con la Astronomía en el conocimiento de este tipo de estrellas. El método que permitía medirlo se lo debo al astrónomo alemán Friedrich Argelander.

Friedrich Wilhelm Argelander nació un 22 de marzo de 1799 en la localidad de Memel, en la provincia de Klaipeda, por entonces perteneciente a Prusia y actualmente a Lituania. Su interés por la Astronomía le vino de la mano de Friedrich Bessel quien era el director del Observatorio Astrónomico de Kaliningrado y profesor de la Universidad de dicha ciudad. El mismo Bessel le consiguió un trabajo a Argelander en el observatorio finés de Turku en el año 1823 después de que éste último se doctorase tras realizar unas revisiones de observaciones del astrónomo John Flamsteed. Posteriormente también consiguió plaza en la Universidad de dicha ciudad como profesor de Astronomía. Su primer trabajo lo realizó allí y en 1837 publicó el libro "Sobre el Movimiento Propio del Sistema Solar". 

A partir de 1836 se iniciaron los trabajos para la construcción de un observatorio en la ciudad alemana de Bonn en los que Argelander estuvo participando activamente tanto en el desarrollo como con sus observaciones. De hecho, en 1843 Argelander publicó un catálogo de estrellas fijas que podían ser visibles a simple vista llamado Uranometria Nova. Lo más llamativo del catálogo fue el método que desarrolló para medir el brillo de las estrellas y que aún sigue siendo usado por miles de aficionados de todo el mundo. Dicho método es conocido como Método de Argelander.


EL MÉTODO DE ARGELANDER

Existe un método a través del cual los aficionados suelen medir visualmente la magnitud de las estrellas. Es actualmente muy usado por los observadores de estrellas variables y a pesar de contener una moderada dosis de subjetividad ha dado muy buenos resultados durante décadas. De hecho, hasta la aparición de los fotómetros y los sensores CCD la estimación de las magnitud de las estrellas -en especial los trabajos realizados con estrellas variables- se hacían usando solo el método conocido como método de Argelander. Actualmente se sigue usando pero debemos ser conscientes que no se adquiere la precisión que se obtiene con un instrumental adecuado, de cualquier forma suele ser validado por entidades dedicadas a la observación de estrellas variables.

Curva de luz de la variable T Cephei obtenida por observadores de la Asociación Americana de Observadores de Estrellas Variables (AAVSO) usando el método de Argelander. (AAVSO)

Éste método fue desarrollado por el astrónomo que nos ocupa usándolo, además, para un catálogo de 22 estrellas variables que publicó en 1850. (Las estrellas variables, como he referido en la cabecera, son aquellas estrellas cuyo brillo no se mantiene constante con el tiempo). El método es muy fácil y consiste básicamente en una interpolación. Se desarrolla de la siguiente manera:

Seleccionamos dos estrellas de magnitud conocida, una de mayor brillo que la que queramos medir (estrella A) y otra de menor brillo que ella (estrella B). Una vez tenemos el par seleccionado, a continuación compararemos la más brillante con la estrella cuyo brillo desconocemos, y posteriormente, haremos lo mismo con la de menor brillo. Las comparaciones se harán asignándole unos grados definidos de la siguiente forma:

  • GRADO 1: Aparentemente las estrellas son iguales de brillo. Tras una observación exhaustiva no vemos diferencia alguna pero por unos instantes observamos que una estrella es más brillante que la otra.
  • GRADO 2: Al primer golpe de vista las dos estrellas resultan iguales pero cuando proseguimos la observación vemos claramente que una estrella es más brillante que otra.
  • GRADO 3: Una estrella es ligeramente más brillante que otra desde el primer golpe de vista.
  • GRADO 4: La diferencia de brillo entre las dos estrellas a comparar resulta notable.
  • GRADO 5: La diferencia de brillo entre las dos estrellas es exagerada o muy exagerada.
A esta relación podría añadirse el grado 0 que se aplicaría en el momento en el que no apreciáramos NINGUNA diferencia de brillo entre las estrellas a comparar pese a haberlo observado a las estrellas tras un detenido examen. Muchos observadores también aplican grados intermedios (a excepción del 0,5) pero para nuestros propósitos básicos la observación la haremos, ahora, usando grados enteros.


Ejemplo del Cálculo de la Magnitud

En una medición cualquiera podríamos tener una expresión así: A(3) V (2) B que significaría que la estrella A es tres grados más brillantes que la estrella de la que queremos obtener el brillo quien, a su vez, es dos grados más brillante que la estrella más débil elegida. Esta expresión recibe el nombre de comparación.

A continuación, llamaremos ma a la magnitud conocida de la estrella más brillante (que vamos a suponer de magnitud 3,2) y mb a la de magnitud más débil (supongamos de magnitud 3,8) y aplicaremos la sencilla expresión matemática siguiente:

Ejemplo y fórmula para calcular la magnitud  (FRB)

Si aplicamos los cálculos obtendremos que: mV = 3.2 + (3.8 - 3.2) · (3/5) = 3,56 = 3.6. Según la comparación entre estrellas que hemos observado, la magnitud que le hemos encontrado a la estrella es de 3.6.

Y así desarrolló Argelander su método que ha sido usado (y sigue usándose) por muchísimos aficionados con los que se construyen curvas de luz de muchísimas estrellas variables y que han servido para abundantes estudios en esta rama tan importante de la Astrofísica.


CATÁLOGO DE POSICIONES ESTELARES

Tras sus estudios publicados en el mencionado libro  "Sobre el Movimiento Propio del Sistema Solar", Argelander llegó a la conclusión de que carecía de datos suficientes que le permitieran indicar hacia donde se movía el Sol, y por extensión, hacia donde se movían las estrellas. Con esto en mente, consideró que sería necesario determinar las posiciones de muchas estrellas para alcanzar una conclusión razonable.

Y así lo hizo, desde su Observatorio en Bonn, inició su trabajo desde 1852 y hasta 1863.  Determinó la posición exacta de nada menos que 324.198 estrellas situadas en la franja de declinación de -2º y hasta los +90º. Para ello contó con la valiosa colaboración de sus ayudantes Eduard Schönfled y Adalbert Krüger. La conclusión de todos esos trabajos se compiló el catálogo conocido como Bonner Durchmusterung (BD) bastante usado durante la historia de la Astronomía posterior. Sus esfuerzos no quedaron ahí y junto con otro astrónomo, Wilhelm Foerster amplió hasta 200.000 estrellas y fue publicado en 1877 (tras su muerte) por la Sociedad Astronómica de Bonn y que conocemos con el nombre de Astronomische Gesellschaft Katalog (AGK).

Friedrich Wilhelm Argelander emprendió su viaje a las estrellas a las que tanto habío cuidado de medir su posición y su brillo el 17 de febrero de 1875, dejando un legado magnífico y un auténtico souvenir de mi afición que desembocó en muchísimos años de observaciones de estrellas variables. No podía faltar una entrada, en forma de homenaje en mi blog, a tan insigne astrónomo.