domingo, 7 de junio de 2015

Fotografía Básica del Cielo sin Seguimiento

Aunque desde la ciudad es complicado obtener imágenes fotográficas de calidad debido a la contaminación lumínica, no por ello debemos abandonar la idea de hacer tomas del cielo. Con ayuda de algunos "trucos" podremos obtener buenas fotografías y además podremos ponerla en práctica si algún día podemos disfrutar de cielos limpios. En cualquiera de los dos casos, fotografiemos el cielo desde la ciudad o el campo, es conveniente aprovechar una noche en la que la luz de la Luna no nos moleste, o esperar a que nuestro satélite se oculte tras el horizonte. (De la fotografía de la Luna ya hablaremos más adelante).Veamos primero como podemos hacer las fotografías sin seguimiento de la rotación terrestre.

¿QUÉ MATERIAL NECESITAMOS?

Para realizar fotografías simples del cielo no necesitamos mucho, aunque sí que hay que disponer de una serie de elementos básicos. Si disponemos de una cámara réflex, un trípode y un cable disparador, podemos comenzar a hacer nuestros primeros pinitos en astrofotografía.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que al fotografiar el cielo tendremos que usar tiempos de exposición elevados y/o aumentar la sensibilidad. Hoy día las cámaras digitales réflex (DLSR) se adaptan de una manera magnífica a estas exigencias. Tenemos que tener en cuenta que las estrellas no se mantienen “quietas” y giran según la rotación terrestre por lo cual no haremos ese seguimiento de la rotación y, si nos pasamos de tiempo de exposición las estrellas aparecerán en la imagen como trazos. Vamos a seguir unas instrucciones básicas para obtener algunas sencillas fotografías del cielo.



Cámara Reflex. Es fundamental que permita el modo manual, "M", y por consiguiente posibilite modificar los tiempos de exposición y la sensibilidad de la toma. Algo fundamental que debemos hacer es quitar la opción de enfoque automático y pasarlo a manual. Una vez tengamos el enfoque en dicha posición apuntaremos a alguna estrella brillante y trataremos de lograr una imagen lo más puntual posible. En muchas cámaras este punto se obtiene muy cerca de la posición infinito “∞”, y no exactamente ahí, aunque deberemos hacer nuestras comprobaciones hasta conseguir un enfoque adecuado. Si disponemos de una cámara digital es siempre aconsejable usar el formato de imagen RAW olvidándonos de cualquier tipo de compresiones como el  formato JPG. Aunque no quita que podamos hacerla en éste último tipo de ficheros gráficos, el formato RAW nos va a interesar por si queremos hacer un tratamiento digital de las imágenes con programas preparados para ello.

Un objetivo luminoso. Cuanto más luminoso sea más estrellas aparecerán en la imagen. Para fotografiar el cielo como queremos hacerlo ahora, no necesitamos teleobjetivos, con un objetivo de 35 mm y una focal de f/2.8 podemos tener suficiente para fotografiar constelaciones. Básicamente recordaremos que cuanto menor sea el diámetro mayor será el campo que abarcaremos y cuanto menor sea la relación focal mayor luz captaremos. Ya si usamos un teleobjetivo pues mejor que mejor pero recordemos que los trazos estelares se verán más claros y marcados con un tiempo de exposición pequeño.

Un trípode que permita estabilizar la cámara y tenga un cabezal que posibilite movimientos suaves de la misma. Hay que prestar atención  a las noches con mucho viento pues esas deberíamos descartarlas para nuestro primer objetivo básico. Cualquier trípode puede servir pero es aconsejable usar un trípode robusto. Hoy en día las cámaras reflex no pesan demasiado pero si algún día decidimos incorporarle teleobjetivos o mecanismos de seguimiento estelar (como Vixen Polarie) necesitaremos un trípode que aguante bien el peso de todo el conjunto (entre 1.5 y 2 kilogramos)




Un cable disparador. Es esencial para la práctica de la fotografía
astronómica: son baratos y sencillos. Debemos llevarlos siempre encima pues evitará los movimientos y las vibraciones que comunicamos a la cámara cuando se toma la fotografía con la presión del dedo. 

LAS PRIMERA FOTOGRAFÍAS

Una primera prueba podría ser intentar fotografiar una constelación. Hay que tener en cuenta que cuanto más alejado estemos de la estrella Polar menor tiempo de exposición deberemos aplicar. Supongamos un objetivo de 35mm a f/2.8. Podríamos hacer una fotografía de alguna constelación que se sitúe sobre nuestras cabezas y así, de paso, eliminamos luces parásitas.

Podríamos aplicar una sensibilidad (ISO) de 800 con un tiempo de exposición de unos 10-15 segundos. Si la constelación es atravesada por la Vía Láctea, ésta puede llegar aparecer en la imagen fotográfica (aunque desde la ciudad esta opción no es posible) no obstante se apreciará mejor con tiempos de exposición más prolongados. Con ese tiempo de exposición sugerido captaremos las estrellas puntuales y más débiles de las que observamos a simple vista.


Amanecer de las Pléyades (Octubre 2014) - Objetivo 135 mm: 5 segundos de exposición

Podemos aplicar  una generalidad: a medida que nos acercamos a las constelaciones adyacentes a la Osa Menor (al Norte) podremos aumentar los tiempos de exposición sin que las estrellas nos aparezcan como trazos debido al efecto de la rotación terrestre; y a medida que nos alejemos (al Sur) disminuiremos los tiempos. Pero cuando se fotografía desde la ciudad debemos ser muy cautelosos con los tiempos de exposición pues el cielo nos ofrecerá un horrendo color naranja. También el uso de altas ISO ofrecerá mayor "grano" en la imagen y más puntos calientes.


La Polar centrada en la imagen y rotación terrestre
Una fotografía clásica es situar la cámara centrada en Polar y dejarla unos 10-15 minutos de exposición a unas 200 ISO de sensibilidad. Pero desde la ciudad la contaminación lumínica no nos permitiría un resultado positivo de dicha imagen por la alta contaminación lumínica. Prácticamente nos quedaría toda la fotografía amarilla o blanca. Pero si algún día tenemos oportunidad de disponer de cielos oscuros podríamos probar a tomar una fotografía así. Podremos ver como las estrellas realizan arcos debido al movimiento de rotación terrestre. También apreciaremos la contaminación lumínica  (en color naranja) y muchos puntitos “extras” debidos al calentamiento de la cámara. Probemos, no obstante, a hacerlo con un paisaje de fondo, un árbol, una montaña, algún paraje: el resultado nos encantará...

Si queremos fotografiar la Luna (especialmente sugerente cuando está creciendo) o algunos planetas tendremos que bajar los tiempos de exposición y la sensibilidad e incluso cerrar un poco el diafragma para evitar reflejos. Un ejemplo de ello es la fotografía que ilustra la cabecera de nuestro blog.

La Luna, Venus y Jùpiter desde Almonaster la Real (Huelva) - Agosto 2014
La Luna siempre constituye un especial aliciente para la fotografía - Agosto 2014


Podemos ir probando con distintos tiempos de exposición y sensibilidades diferentes, de esta forma iremos aprendiendo como usar nuestro instrumental en las condiciones tanto urbanas como dsde cielos alejados de la contaminación lumínca. Fotografías muy clásicas son las de conjunciones de planetas cercanos entre sí. Aquí tenemos un ejemplo:

Júpiter y Venus: juntos en el cielo (Agosto 2014 - Dedicado a mis padres, donde quiera que estén)


ALGUNAS PRUEBAS DESDE LA CIUDAD

Aquí os muestro algunas pruebas de fotografías de constelaciones realizadas desde el centro de la ciudad de Sevilla. Están realizadas con una cámara reflex Canon EOS 450D con un objetivo de 35 mm, a ISO 800 y sin seguimiento ecuatorial. Ambas con 20 segundos de exposición. He recortado la "M" de Casiopea de la totalidad de la fotografía para que facilite la vista en la entrada.. El fondo del cielo es de color naranja debido a la inmensa contaminación lumínica que sufre la ciudad pero, como veremos en una próxima entrada, podremos corregirlo algo con el uso de programas adecuados. Veamos fotografías reales y centrémonos en los tiempos de exposición.


La imagen de la izquierda muestra la constelación, la cual aparentemente sale puntual y resulta una imagen sencilla. Se observa la forma de la constelación y en la original aparecen estrellas hasta séptima magnitud. Hasta aquí bien, hemos obtenido nuestra primera imagen de la constelación. Pero si ampliamos la imagen a la zona central de la constelación (el medio de la "M" es Gamma Cassiopeia) observamos que las estrellas han tenido tiempo suficiente como para que la rotación terrestre las convierta en trazos. Luego tendremos que bajar un poco la exposición. Debemos ir probando paulatinamente para ir obteniendo los mejores tiempos de exposición para que las constelaciones salgan relativamente puntuales. En el caso de Casiopea con 13-15 segundos sale bien. Es una buena idea hacer un album de las constelaciones visibles desde tu lugar de observación a lo largo del año.


Fotografiemos ahora la zona de Aldebarán y de las Hyades en la constelación del Toro. Ambas han sido tomadas con 15 segundos de exposición sobre ISO800 y 35 mm (y recortadas para más detalles al igual que la de Casiopea).  Aquí se aprecia más el movimiento de rotación terrestre, es decir los trazos de las estrellas. Mientras que Casiopea tiene una declinación relativamente alta (lo cual nos permite aumentar los tiempos de exposición), Tauro la tiene más baja. Cuanto más nos acerquemos a la zona Polar Norte mayores tiempos de exposición podremos darle a la fotografía sin que las estrellas salgan como trazos. A menor declinación menores tiempos de exposición.

Existen muchos lugares en internet donde aparecen tablas en las que dependiendo del diámetro del objetivo y la declinación se obtienen imágenes con estrellas puntuales. Mi consejo es que vayamos probando. Normalmente cuando uso 28mm no sobrepaso los 15-25 segundos de exposición para declinación 0º-90º respectivamente. Con estos tiempos he fotografiado muchas constelaciones sin seguimiento y he tenido buenos resultados. En cambio cuando uso 135mm los campos me aparecen puntuales con una breve exposición de entre 2 y 3.2 segundos; aunque aquí si suelo usar la mayor ISO que pueda (normalmente 1600-3200). También es un buen trabajo fotografiar regiones del cielo con un teleobjetivo si disponemos de él (como hemos hecho con las Hyades) existen muchas zonas del firmamento de las que merece la pena tener un "recuerdo".

Además de la de las Hyades, presento una fotografía con seguimiento para que pueda verse la diferencia obtenida. Está realizada usando el "seguidor" Polarie de Vixen con la que estoy muy satisfecho. Además del atractivo de la Nebulosa de Orión, la imagen permite seguir estrellas variables interesantes que se encuentran en la región. La mayoría de las imágenes que presentaré el blog están realizadas con la misma cámara fotográfica y usando este sistema de seguimiento.

Nebulosa de Orión desde el centro de Sevilla. (EOS450D ISO800 20s. 135mm)

Insisto en que no debemos dejar pasar la oportunidad de fotografiar el cielo aunque sea desde zonas urbanas y mucho menos desde el campo.  ¡Toma tu cámara y dispara! 


La Vía Láctea desde el campo con un 28mm y 30 segundos de exposición