domingo, 14 de junio de 2015

¡Es como un queso!: Astronomía para Niños, Astronomía para ti.


Mira el cielo. Es inmenso y maravilloso. Mires donde mires hay estrellas. Si alguna vez te dicen que viajar en el tiempo es imposible responde que para eso solo hace falta alzar tus ojos al cielo de la noche.

El Universo es grandísimo. No te puedes imaginar cuanto. Todo lo que puedes ver a tu alrededor forma parte de él. Todo. Las estrellas que ves en el cielo están muy lejos, pero muy, muy lejos. Imagínate que usáramos nuestro coche para intentar llegar a la estrella más cercana circulando a la máxima velocidad permitida cuando vamos por la autopista. Imagínate que no tuviéramos que parar nunca y que no tuviéramos que echar gasolina. ¿Sabes cuánto tiempo tardaríamos? ¡Casi 39 millones de años! (Ahí seguro que te mareas un poco ¿eh?) Así que piensa lo grande que deben ser las estrellas para que podamos verlas desde la Tierra. Las estrellas que ves, mi niño, forman parte de una "reunión" de estrellas que se llama galaxia. Una galaxia es como si fuera tu ciudad. Si, como si fuera Sevilla, donde vives. Nosotros pertenecemos a una galaxia que tiene cien mil millones de estrellas (¿quién las habrá contado verdad?) y se llama Vía Láctea. Si te fijas en el cielo en las noches de verano cuando vamos al campo (o en invierno, aunque hace más fresquito) existe como una nube que lo atraviesa. ¡Esa es la Vía Láctea! Como estamos en un ladito de ella la vemos como una gran nube que cruza un trocito de cielo.

El Sol que nos alumbra por la mañana, que nos calienta y da vida, es una estrella como las que ves en el cielo nocturno. Y está también muy lejos, a casi 150 millones de kilómetros de nosotros. Tardaríamos en llegar con nuestro coche unos 142 años.. ¡No nos daría tiempo!

Además el Sol también es muy muy grande. Es una bola de gas y fuego de casi un millón y medio de kilómetros de ancho. Tardaríamos en recorrerlo un año y cuatro meses con el coche de un lado a otro ¡y no te digo cuánto tardaríamos si le diéramos la vuelta!. ¡Pero menuda calor pasaríamos! ¿Te acuerdas cuando en Sevilla hace tanta calor en verano y alcanzamos más de 40 grados y ni podemos dormir de noche? ¡Pues en la superficie del Sol hace casi 6000 grados! ¡Menudos pinchitos de pollo se harían allí! ¡Y de boquerones ni te cuento!

Eso sí, menos mal que tenemos un poquito lejos al Sol aunque en realidad lo tenemos muy cerca de nosotros en comparación con las estrellas que vemos en el cielo, y aunque nos queme un poquito en verano, la luz que recibimos de él es completamente necesaria para que todos los seres permanezcan vivos en nuestro planeta. Seguro que algunas de esas estrellas que brillan en el cielo tienen un planeta donde también hay seres que lo habitan, mayores (como yo ) y pequeños (como tu), donde también existirá el amor como el que muchos te tenemos y donde también habrá un interés por descubrir como el que tienes tu.

Pero el Sol no está solo mi niño. No. El Sol forma una gran familia que la forman él y los planetas
que giran alrededor de él. El conjunto se llama Sistema Solar. Imagínate el Sistema Solar como nuestro barrio. Precisamente cuando salimos de paseo por tu barrio una tarde o una noche con buen tiempo puedes ver varios planetas. Siempre me lo preguntas y siempre hablamos de ellos. Los planetas se diferencian de las estrellas en que, en estas últimas, su brillo parece titilar como si fueran unos pequeños faros; en cambio, los planetas muestran su brillo fijo. Fíjate ahora al anochecer como mirando hacia donde se pone el Sol, al oeste, aparece una "estrella" muy brillante. Tanto es así que es la "estrella" más brillante de todas. Pues te diré un secreto mi querido niño, no es una estrella es ¡el planeta Venus! ¡Ah! ¿Qué ya lo sabes? Pues¿Sabes qué? A su lado aparece otra "estrella" cuyo brillo no titila ¡es el planeta Júpiter! Hace 400 años un astrónomo italiano llamado Galileo Galilei con un telescopio muy pequeño y mucho menos potente que cualquiera de los más pequeños que tiene Papá, descubrió que había cuatro pequeñas lunas girando alrededor de él. Descubrió los llamados satélites de Júpiter. Galileo no inventó el telescopio pero descifró el secreto que el Universo tenía guardado para aquel que tuviera interés en encontrarlo. ¡La Ciencia y la ilusión siempre van unidas!

Uno de esos planetas que gira alrededor del Sol es la Tierra. Tu casa. Si, la tuya. El lugar donde vivimos todos los seres humanos. Todos. Pensemos lo que pensemos y creamos en lo que creamos es nuestra casa y es la de todos. La de todos NOSOTROS. La Tierra es un lugar maravilloso y por eso tenemos que cuidarlo entre todos, cuidar la naturaleza y a los animales que habitan con nosotros en ella y tanto te gustan. Esperemos que la avaricia por el dinero no la destruya nunca. En el futuro será misión tuya, y de tus amigos, protegerla.

La Tierra da una vuelta alrededor del Sol cada año pero lo hace a una gran velocidad, a casi 900 veces más que todo lo rápido que puede ir nuestro coche. ¡Y no nos mareamos! ¡Y vamos rápido, eh! En la Astronomía las distancias son muy grandes. No se pueden comparar con las cosas de casa. ¡Eso es una de las cosas más fascinantes del Universo!

Uy, ya vamos a tener que parar de leer. No te voy entretener más hasta otro día que todo tiene su medida justa. Ya te contaré más cosas. Pero que no se nos olvide nuestra vecina, la Luna. Está muy cerquita de nosotros, a un pasito, como en casa, pequeñito para ti pero grande para todos los que vivimos en la Tierra. Hemos ido a visitarla y la vemos muchos días al mes. Es nuestra compañera: la Luna. ¿A que es bonita? Está a 384.000 kilómetros de nosotros y brilla porque refleja la luz del Sol, como los planetas, pero también refleja la luz de la Tierra, ya te contaré sobre eso... Si fuéramos en nuestro coche tardaríamos algo más de cuatro meses en llegar a ella. ¿Vamos?












Aún recuerdo, mi niño, la primera vez que la viste a través de unos prismáticos en ese paraíso andaluz al que vamos rodeado de la naturaleza más pura y limpia de la que te enamoraste. Miraste a través de unos sencillos prismáticos, (¡y es que las cosas sencillas siempre dan buenos resultados!).

"Mira Papá. Papá. ¡Es como un queso!", me dijiste. Desde ese día, seguramente la Luna se enamoró de ti. Ella, que es preciosa y compañera, como la que te dio la luz, sacaría su mejor sonrisa si hubiera podido oir eso y le pediría al Sol que no se olvidara de enviarle también su luz para que se reflejara en su superficie de plata y llegara a esos preciosos y sinceros ojos que tienes. Feliz Cumpleaños Daniel, mi niño, te adoro.